Iyo, una cirujana plástica competente y casada, está a cargo de la cirugía del jefe de su marido, el acaudalado empresario Zaizen. A pesar de las presiones, la operación transcurre sin problemas... y su recuperación es rápida. Justo cuando empieza a sentirse aliviada, Zaizen se queja de un trastorno del gusto y amenaza a Iyo con acusaciones de negligencia médica. Por su marido y el hospital, Iyo, incapaz de resistirse, se convierte en la sumisa sirvienta de Zaizen. Cada vez que sus lenguas se entrelazan de forma pegajosa y viscosa, su asco se transforma en una sensación de euforia; irónicamente, la saliva y el flujo vaginal se desbordan...