Tras la muerte de su padre, Aoi Kururugi vivió con su tío en su pueblo natal. Sin embargo, más tarde descubrió que su padre había dejado una gran deuda por avalar préstamos a un amigo, lo que los obligó a ella y a su tío a elegir entre vender sus posesiones o asumir la enorme deuda. Mientras tanto, su tío, constantemente prófugo, comenzó a tramar planes perversos...