Nanami, con sus grandes ojos llorosos, llevaba un traje de baño escolar para una sesión de fotos junto a la piscina. La fina tela no podía contener su voluptuosa figura. Antes de entrar en la piscina, le estiré los pezones hasta que se le pusieron erectos, luego metí la mano y acaricié su vulva húmeda hasta que estuvo lista. Después, no pude resistirme a meter mi pene, entrando y saliendo en varias posiciones antes de eyacular en su boca.