Norio siempre ha sido incapaz de abrirse a su nueva madre, Shiho. En el fondo, le intriga bastante su belleza juvenil y el aura ligeramente lasciva que emana. Habiendo siempre espiado a su madre mientras se baña o se masturba, Norio ahora se enfrenta a una feroz tentación por parte de ella en defensa propia.