"Kyuka" se casó apresuradamente por impulso juvenil, pero la realidad no coincidió con sus expectativas. Le dijeron con dureza que el matrimonio equivalía al dinero. Comprendió que no podría tener hijos, y mucho menos disfrutar del lujo. Impulsada por la sed de dinero, "Kyuka" contactó con un hombre adinerado a través de una aplicación de citas. El hombre, tras conocerla, solo la perseguía por lujuria. Aunque "Kyuka" estaba desconsolada, seguía teniendo relaciones sexuales con él, encontrando placer en su comportamiento perverso. El poder del dinero, sumado al placer que obtenía de sus acciones, erosionó gradualmente el amor por su esposo.