Mi principal cliente se declaró en quiebra. Con dificultades para recaudar fondos, recurrí a Umeda en busca de ayuda. Sugirió: "¿Qué tal si vamos a una fiesta para emprendedores?". Parecía un poco sospechoso, pero no era inusual en ese tipo de entorno. Cuando me llevó al lugar, todo estaba envuelto en una atmósfera extraña. Todos los asistentes llevaban mascarillas y mantenían relaciones sexuales delante de mí. "¿Quién será el siguiente?", me pregunté. Justo entonces, una mujer que se parecía mucho a mi esposa empezó a tener relaciones sexuales.