Descubrieron mi virginidad y fui humillado por la chica que admiraba. Desesperado por perderla, no tuve más remedio que rogarle a mi amiga de la infancia, ahora una mujer sexualmente activa, que se arrodillara y me suplicara. Al principio se resistió y dijo que no, pero accedió después de que le dijera que usara condón. Finalmente encontré un condón que mi padre había dejado, pero se rompió durante el sexo porque no se me daba bien penetrar...