Ryoko, azafata de vuelos internacionales, lleva dos años casada. Su puesto es de azafata jefa. Su afición es el ballet. Disfruta de su trabajo y actualmente no quiere tener hijos. Su marido es fotógrafo independiente. Ninguno de los dos es restrictivo, pero a ella le insatisfecha la falta de interés sexual de su marido. Antes de casarse, era adicta al sexo con su pareja, pero rompieron después de que él se pusiera serio. Quiere revivir la emoción de sus autorretratos eróticos, anhela ser vista y no puede resistirse a la búsqueda de emociones fuertes y placer. Por eso solicitó participar en el programa.