La Sra. Saeki solo llevaba seis meses casada. Al principio pensó que vivirían una feliz vida de recién casados, pero la actitud fría de su esposo después de la boda la decepcionó. Había oído que antes de casarse disfrutaban viajando y cenando juntos en vacaciones, pero ahora apenas pasaban tiempo juntos. Se sentía sola en su vida actual e incluso sentía que sus dulces momentos anteriores eran solo una fantasía. Para escapar de la realidad, comenzó a recurrir a servicios de prostitución... y con la esperanza de ser tratada más como mujer, se ofreció como voluntaria para este espectáculo...