Tener senos pequeños siempre ha sido una fuente de frustración. Tras descubrir por casualidad un salón de cuidado de senos, fui allí... ¡La terapeuta me estimuló los senos y los pezones con gran destreza! Con técnicas mágicas, me llevó a múltiples orgasmos en mis sensibles pezones. Mis pezones, ansiando esa estimulación, se convirtieron en clientes habituales... Atraía a la terapeuta con besos y pajas, sin poder escapar del mundo del placer, convirtiéndome en una oficinista de pechos pequeños.