Viviendo solo en una residencia muy cerca de la escuela, regresé a mi pueblo natal tras una larga ausencia. Mis padres y mi abuelo vivían allí. Mi abuelo había estado postrado en cama desde que falleció mi abuela, y mi madre lo cuidaba. Mi abuelo solía llamar a mi madre con sonidos indescriptibles, pidiéndole que se ocupara de sus necesidades diarias. Una noche, unos sonidos extraños provenían de la habitación de mi abuelo. Parecía una dulce voz femenina mezclada con gemidos. Curioso, abrí silenciosamente la mampara. Y allí... vi a mi madre siendo amamantada por mi abuelo, gimiendo de aparente placer...